28 jul. 2015

Plegaria quejumbrosa y un tanto desabrida

Señor de los espacios infinitos:
si existes (y todo indica que no),
¿Porqué dejaste que la evolución nos hiciera tan agresivos?
¿Porqué la naturaleza le puso trompa a las mariposas?
¿Porqué los ornitorrincos?
¿Y los caballitos de mar?
Hay que tener mala hostia,
pobres caballitos de mar.

Y ya que estamos
¿porqué el agravio de la luna engañando al agua
y a las mareas?
¿porqué la rabia del céfiro y del bóreas sobre las cosechas?
¿Porqué el fútil empeño de los efímeros mosquitos?
¿Porqué, entre tantas de tus criaturas,
permites que juegue yo este eterno solitario
y encima me haga trampas?
¿Eh?

Señor, permite que te lo diga:
lo haces todo muy mal.

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