29 may. 2017

Sacadme de este mundo

Quedaos con los lotos azules
y los mirlos en las ramas.

Dadme
un día donde no quiera
aniquilar a la humanidad entera,
una idea que me saque
de este mundo.

O algo que me despiste
de tantos semáforos en rojo.

manías de soledad

Me dijo el psiquiatra
desde su doctorado púlpito
que tenía
manías de soledad

y una acusada dipsomanía.

Si llego a hacerle caso
aun seguiría así.

Manías de soledad tuve
todo ese tiempo.

Ahora, por suerte,
sólo odio a todo el mundo
que se parece a mi psiquiatra.

Le diría que sigo bebiendo,
solo que ahora me divierto.

12 may. 2017

Sácame de aquí

Me desperté en su cama
bañera fría
una mancha de sangre.
El bufón psicópata
que vivía tras sus pechos
pendía ahorcado del ventilador.

Me desperté en su cama
bañera roja
tropezando con las cuchillas
que solía usar
para matarme.

"Sácame de aquí"
solía decir
antes de enloquecer.

Sigo cortándome al afeitarme.
Ella sigue queriendo escapar
cada vez que despierto solo.

7 may. 2017

Esa vieja mentira

Pisotearé
violaré
deshonraré
azotaré en el culo
a la palabra amor.

Sobada
manoseada
usada en vano
prostituida
vejada y avejentada
palabra
que cayó como Roma
pero al revés.

Las noches en que me siento solo
aúllo
maldigo a todo hollywood
y al viejo asqueroso
que hizo que Tippi Hedren
tuviera que besar a Cary Grant
y que Cary Grant se dejase.

6 may. 2017

Pantalones rotos

Salió del autobús
como una tromba
pantalones rotos
actitud feroz y altiva
melena desafiante
como diciendo
Que os jodan
cabrones.

Y de repente
me gustó
que me insultasen.

Llueve

La lluvia cae de un alero
Tac
Tac
Tac
golpeando una lata.
Un fatídico reloj de agua

que parece anticipar
el fin de todas las lluvias
o la muerte final
del optimismo.

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Me pregunto qué estarás haciendo.
Te imagino bajo un paraguas roto
escupiendo sobre mojado,
sólo para contribuir
a tu empapada desolación.

1 may. 2017

El rampante nombre del viento

Les pedí a mis amigos que se olvidasen de mí
y me fui a pedir a la puerta de todas las catedrales
a pulir mis nudillos,
a fortalecer mis rodillas para aprender a andar de pie.

Le dije a mi madre que no me esperase levantada.
Huí a la copa de los árboles para no bajar jamás.
A las tres horas salté y quebranté
todos los juramentos del mundo, sólo por placer.

Dejé el trabajo y me fui de la ciudad sin maletas
para escuchar el sonido de las tormentas en el campo
y me senté al pie de un arbol
a que me cayeran todos los rayos del cielo
más alguna centella.

Cerré mi cuenta bancaria y me tiré a la carretera
y encontré un hada maligna de paso
y asaltamos gasolineras juntos
y volvimos locos a los policías,
y nos amamos después de pegarnos.

Cogí una navaja suiza y cerré todas las puertas tras de mí
y me fui con los gitanos de la feria
y dormí en graneros y puse los cuernos a tres molineros
y me tiré por un barranco y grazné cuando me rompí la pierna
y dormí al raso abrazado a un barril de cerveza.

Si algún día la corbata aprieta hasta el ahogo
juro por todo lo que no es sagrado que lo haré.
Sí,
un día
de estos
lo haré.