19 abr. 2015

Quién lo iba a decir

Parecía una persona normal.
Saludaba en el ascensor,
era amable y tranquila...

Quién iba a pensar
que por las noches su personalidad
se desquiciaba,
que derramaba tinta inocente
hasta llegar al extremo de apuñalar la soledad
con su bolígrafo.

Con cierta gente nunca se sabe.

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