20 may. 2016

Otra vez

Veo en tus ojos un incendio
que no termina de propagarse,
una rabia derrotada,
un amor por lo inexistente.
También un atroz terror a los tumultos.

Deja que la turba
destroze nuestra morada
y nuestras cosechas.

Entonces salgamos
e impongamos
nuestro sagrado derecho
a no estar ahí

y que el verdadero fuego
construya el amor desesperado
al caos más absoluto.

Sabes que nuestra compañía
es una soledad compartida,
fuegos que se extinguen en medio de la oscuridad.
Sabes que el olvido es un beso que cura
pero termina arrancándonos el pecho.

Dejemos que germine todo lo que nos separa,
que los campos queden desolados
para que el barbecho nos una.

Para terminar de una maldita vez,
para que todo empiece.

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