29 ene. 2015

Sonríe, vence, sálvate

Lo sé,
tienes treinta inviernos
con sus lunes en las ojeras.
Los perros te ladran al oído
todas las noches.
Y qué.

No es vergonzoso
mostrar las grietas,
no es tan urgente
ahogar todos los peces que lloran
en la trastienda.

Estar débil y enloquecer
no es una costumbre,
quemar el café,
romper la vajilla,
tiritar en pleno agosto
no es una costumbre.

Pero mira,
tira los pañuelos,
sécate los párpados,
sonríe.

No es una guerra fácil,
no hay atajos,
pero apuesta tu sonrisa
a los sábados,
levanta la cabeza
y saluda a los comediantes,
hazle muecas a los vecinos,
aprieta el paso,
muévete lenta,
esquiva las balas
con orgullo.

puedes elegir salvar el día,
día tras día
con el coraje de los vencidos.

Sálvate.

Y sonríe,
que tienes una sonrisa preciosa.

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