11 jul. 2014

Al acostarme lloro porque entro en un vasto manicomio

Ruido en mi cabeza,
ruido.

Escuchar mil conversaciones sin sentido
en mil lenguas vernáculas.
Escuchar el ruido sordo
de mis nervios.

El insomnio como estado de la mente,
insomne dormido y despierto.

Que me digan los eruditos,
que me digan, por favor:
¿Dónde pudo hallar
el bardo
semejante cáscara de nuez
donde hay tanto espacio
para pensar despacio?

Si lo sabéis contadlo,
lo agradecería infinito.

No os podré pagar
pero os prestaré mis oídos

indefinidamente.

Que quiero ser rey de mi silencio,
que quiero alimentarme de mis sueños
sin que terminen envenenándome.

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